Supremo No a la Colegiación Compulsoria

tribunal supremoMe alegra  que el Tribunal Supremo haya sacado la cara por  los abogados.  En una decisión del 16 de octubre de 2014, la mayoría de los jueces del mas alto foro judicial  en Puerto Rico decidieron invalidar  la ‘colegiación compulsoria’.  Me refiero a la Ley 109-2014 que reanudaba la obligación  de los abogados a pertenecer y mantener al Colegio de Abogados.  Dispuso el Supremo que:

Con nuestro   proceder,   tomamos   el timón  de  la profesión legal y ponemos punto final al vaiven incierto en el que ha navegado la clase togada por demasiado tiempo.  La decisión que hoy emitimos les garantiza tanto a aquellos letrados que elijan asociarse a una agrupación particular, como a aquellos que opten por no hacerlo, la libertad que como abogados vienen llamados a defender y que como ciudadanos, indiscutiblemente, merecen se les respete.

Existe un deber constitucional a la libre asociación y este solo se puede limitar si el Estado demuestra un interés gubernamental apremiante que lo hace necesario y que no existen medidas menos onerosas para proteger ese interés.

A diferencia de otras profesiones, los abogados son un grupo de profesionales particulares que, “contrario a otros grupos profesionales, están fiscalizados por un ente permanente que los regula de manera independiente a cualquier grupo profesional o colegio”. En el caso de la profesión legal es el Tribunal Supremo “el ente regulador que por mandato constitucional ostenta el poder para reglamentar. ” Explica el Supremo que:

[T]odo abogado tiene que ser autorizado por este Tribunal para practicar la abogacía, y siempre deberá estar autorizado mientras este activo coma abogado. Mientras se mantengan ejerciendo la profesión, este Tribunal tendrá jurisdicción para disciplinarlos y exigirles que cumplan con las requisitos que entendamos sean necesarios para mantener la calidad de los servicios legales en Puerto Rico. Para eso, y como abundaremos a continuación, consideramos que no es necesario que los abogados en Puerto Rico estén obligados a pertenecer a otra entidad cuando ya están bajo la supervisión de este Foro.

El supremo destaca que por casi cinco (5) años luego de la ‘descolegiación’  “la profesión legal ha funcionado eficientemente bajo un sistema de colegiación voluntaria y no ha ocurrido disloque alguno en el funcionamiento de la Rama Judicial y de la profesión legal como resultado de esa nueva realidad”.    Es así.  Para reglamentar la profesión legal el El Colegio no hace falta. Ya lo hace el Supremo.

El Tribunal Supremo es la rama de gobierno que tiene el poder y la facultad inherente para reglamentar la profesión legal. Al requerir la  colegiación  obligatoria,  el Supremo considera que   la legislatura   viola de  manera   inconstitucional   esta facultad. Por tanto el Supremo resuelve que no hay colegiación compulsoria para nadie.

Con esta decisión, el Supremo entiende que salvaguarda los derechos de libre asociación de las partes.  El Colegio puede seguir como siempre pero sin el subsidio de los abogados.    Cada cual se asocia con quien quiere.

La merma sustancial en los miembros del Colegio es el resultado de una ecuación  sencilla. El retorno de la inversión de la cuota anual no es atractivo.  Los abogados que lo abandonan no le ven valor a ser miembros y/o a pagar $200. 00 anuales.  Es la realidad. De lo contrario los abogados la estarían pagando.

En los cinco años que han ido perdiendo miembros el Colegio no tuvo la visión de reinventarse.  En vez de trabajar para retener y atraer abogados, prefirieron cabildear para forzarlos a asociarse.    El Colegio tiene que dejar de vivir en el pasado.  Si quieren ser relevantes y sobrevivir deberán cambiar su enfoque.  En sencillo.  En vez de requerirle a los abogados servir al Colegio ahora el Colegio deberá primeramente dedicarse a servir los abogados.

Puede leer la opinión en Noticel: http://www.noticel.com/uploads/gallery/documents/6ac55aab0ba94a9bf16251d611f66fa9.pdf

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