Supervisando con el ‘hay bendito’

Por miedo, pena o incompetencia del supervisor pocas veces se actúa decisivamente cuando la persona comienza a demostrar que no da el grado. Que no te de pena.  No confundas la compasión con la necesidad.  En juego está la empresa y los que dependen de ella.  A parte de reclutar la persona equivocada, no despedirla a tiempo puede generar serios problemas  para la empresa, sus empleados y clientes.  Tu CoachEjecutivo.com te provee  algunas ideas para manejar esta situación.

 

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