Servicios Profesionales Torcidos: Cuando empleados ni independientes son

Las condiciones actuales en Puerto Rico y el cambio de la política pública que ahora promueve sustituir empleados por contratistas independientes habilita a ciertos empleadores inescrupulosos que buscan ensanchar los limites de la ley. Cuando usted es un contratista independiente, usted no ejerce funciones en un empleo sino que presta ‘servicios profesionales’.  Si usted está considerando trabajar bajo estos términos deben estar alertas de posibles tropiezos que pueden tener con ciertos empleadores que quieren tenerlo todo. El contratista independiente de hoy dependerá más de su astucia, experiencia y conocimiento que de las leyes laborales.

Patronos crean o re-clasifican puestos de trabajo como servicios profesionales para reducir sustancialmente la responsabilidad legal que implica contratar un empleado.  Esto incluye lo referente a contribuciones y beneficios marginales. También hay trabajadores que aceptan o incluso interesan este tipo de contratación para que le paguen sin descuentos y/o para recibir ingresos ‘por debajo de la mesa’ – en efectivo para no reportarlo.  Hay otros que no tienen más remedio y aceptan el trabajo por servicios profesionales porque ‘eso es lo que hay’.

Determinar si un contratista independiente es empleado conlleva a menudo un análisis legal postergado. Digo esto porque la controversia usualmente nace cuando hay alguna reclamación o disputa entre las partes o con el gobierno. En determinado momento alguien interesa que el contratista se considere legalmente un empleado y ahí surge la disputa. Mientras tanto, el papel aguanta lo que se le escriba y todo marcha según el libreto.

Al final la naturaleza de la relación contratada depende del trabajo que se va a realizar y la relación particular que exista entre la persona que contrata y la que hace el trabajo. Como cada contratación  de servicios profesionales es diferente no hay una fórmula mágica para determinar si la persona es contratista o empleado.  La manera que se aborda el asunto es utilizando un análisis de factores relacionados al control que ejerce el contratante sobre el contratista y la realidad económica de la relación contractual. Empleados que tienden ser encasillados como contratistas independientes ejerciendo servicios profesionales son aquellos que pueden hacer sus funciones sin mucha supervisión tales como consultores, escritores, profesionales de la informática, ingenieros y abogados.

Muchos contratistas son contratados por otros contratistas.  Es decir, una empresa contratante contrata a otra- la contratista- para que le supla empleados y la contratista que de por si no tiene empleados, recluta y contrata a los trabajadores que va a suplir al contratante; no como empleados sino como contratistas independientes.  En estos casos se da una situación donde ni la empresa principal, ni la que suple el trabajador, ni el trabajador que hace el trabajo tienen una relación de empleo. Tampoco tiene el trabajador una relación de profesional independiente como se supone que sea un contratista ‘independiente’.

La realidad es que como último eslabón de la cadena, el  contratista independiente que brinda los supuestos servicios profesionales no tiene independencia alguna pues está controlado y supervisado por quien lo reclutó y por la empresa a la que le da el servicio.  Como agravante, estos ‘contratistas independientes’ siguen en ocasiones controlados luego de que termina el contrato con cláusulas restrictivas y de no competencia que sobreviven el término del contrato.

Ejemplo de  clausulas restrictivas son aquellas que disponen que – luego de terminado el contrato de servicios profesionales- el contratista no puede brindar servicios a la empresa a quien le dio el servicio; y/o  le impide trabajar con cualquier empresa que sea cliente de la que lo contrató o compita con ella.  Para el contratista esto es un asunto a considerar por el tamaño de la Isla  y del número limitado de empresas que componen el sector o industria donde  se desempeña el contratista.  Al final, la habilidad  del contratista de poder ejercer su profesión y ganarse su sustento en Puerto Rico  puede quedar comprometida.

Si usted está siendo contratado como un contratista para brindar servicios profesionales lea bien el contrato – particularmente estos factores:

Lo que le dicen versus lo que dice

Una cosa es lo que dice el que lo recluta y otra es lo que dispone el contrato de servicios profesionales. Asegúrese que las representaciones que le hace el contratante están incluidas en el documento y que no hay otras cláusulas que afecten estas representaciones.  Esto cobra mayor importancia si existe una cláusula que dispone que el documento contiene todo lo acordado entre las partes y ninguna representación, que no se haya incluido tendrá valor o efecto alguno.

El término de los servicios profesionales

Puede que el contrato fije el término de un año, pero si hay otra cláusula que dispone que cualquiera de las partes puede terminarlo con 30 días de anticipación, lo que usted tiene es un contrato de 30 días.  Esto es importante saberlo si usted está dejando otro trabajo o contando con ese contrato para hacer decisiones a largo plazo.

Razones para terminar el contrato

Aún si el contrato no tiene una cláusula que permita a una parte terminar el contrato en 30 días (o quince o diez), el acuerdo puede tener una serie de condiciones que le permiten al contratante terminar el contrato por la mas mínima queja.  Esto es importante evaluarlo máxime cuando existen además clausulas restrictivas que le limitan su habilidad de obtener posteriormente otro trabajo.

Clausulas restrictivas

El contrato puede tener cláusulas que sobreviven la terminación del contrato y restringen la habilidad del contratista de emplearse nuevamente o buscar mejores condiciones laborales. Por ejemplo, puede existir una cláusula que le prohíba al contratista trabajar con la competencia o con un cliente del contratante. Si existe una cláusula que le limite la habilidad de contratar con otras empresas luego de terminado el contrato, conozca en detalle y clarifique de antemano cuáles son esas restricciones y las empresas con quien no podrá contratar; algo que de por sí pudiera ser ilícito.

Cláusulas de arbitraje

Cuando se incluyen cláusulas de arbitraje usted está generalmente renunciando el derecho a acudir a los tribunales de Puerto Rico y sustituirlo  por un árbitro o panel de árbitros privado en procedimientos que no necesariamente le favorezcan o que se celebren en lugares que no necesariamente le convengan.

Otras consideraciones

Hay muchas otras cláusulas que se incluyen en estos contratos. No obstante, los acuerdos de servicios profesionales-como todo contrato- son negociables. Evalué con detenimiento cada clausula. Al final dependerá de su poder de negociación.  En todo caso el momento para negociar es antes de firmar y si se va a asesorar legalmente no lo haga luego de ello.

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