Reforma laboral leyes de Puerto Rico: Del ‘paternalismo’ al proteccionismo

La premisa es que si se eliminan o modifican ciertas leyes de Puerto Rico en el empleo, la economía mejorará pues se impulsará  la llamada  ‘competitividad’ . Esto es una fantasía. También es una falacia que se crearán más empleos eliminando beneficios; tal vez eliminando los que regalan lo federales (welfare) pero no los que se reciben estando empleado. De todas las cosas que se pudieran hacer para fortalecer el sector privado, enmendar leyes en puerto rico sobre derechos en el empleo  es lo que menos impactaría lo que sea que se quiere impactar (porque no está claro eso tampoco).   La razón es sencilla. Las leyes laborales son irrelevantes al momento de crear una estrategia de crecimiento; sean  los grandes negocios o las pequeñas y medianas empresas.

Sí. Todos tenemos el deber cumplir con las leyes en Puerto Rico.   Por supuesto que se han legislado ciertos beneficios que encarecen la gestión de negocios y que al reducirse estos, bajarán ciertos costos.  Pero de ahí a alegar que eliminando unas cuantas leyes, las empresas en Puerto Rico van a despegar  es lo más ridículo que he oído. Señores, nos cuesta incentivar a las personas a que venga  a trabajar.  Solo 4 de cada diez personas trabajan o están buscando hacerlo.  Entonces,  ¡no se lo hagamos más difícil eliminándoles beneficios y condiciones favorables! Busquemos seguridad social vida laboral.

Según noticias recientes, la empresa privada entiende que una reforma laboral es “necesaria para la competitividad de Puerto Rico”  y que tras mucho análisis sobre el tema, la CCPR [Cámara de Comercio de Puerto Rico] ha reducido su propuesta a seis puntos, siendo el más trascendental el de la flexibilidad en el lugar de trabajo.

Según el artículo,  los seis puntos son:

  1. Flexibilidad de horas. En Puerto Rico el exceso de ocho horas diarias y de 40 semanales se paga a tiempo doble, excepto aquellas empresas que están en el comercio interestatal que pagan a tiempo y medio.
  2. Flexibilizar la Ley 80 del 30 de mayo de 1976, según enmendada, que  reglamenta el despido.
  3. Extender el periodo probatorio entre seis meses y un año.  Actualmente es entre 90 días y 6 meses.
  4. Reducir las licencias por vacaciones y enfermedad, así como el bono de Navidad.
  5. Crear un proceso sumario para los reclamos laborales y que se requiera ir a mediación antes de presentar una demanda en los tribunales.
  6. Se atemperen las leyes locales contra la discriminación, a los estatutos federales y a que se establezca reglamentación especial para las empresas con 15 empleados o menos, de manera que queden exentas de la Ley 80 de despido injustificado y que puedan conceder menos días de vacaciones y enfermedad.

Primeramente creo que deberíamos aclarar el concepto de  ‘aumentar la competitividad’.  El término ‘competitividad’  tiene muchos significados y no podemos utilizarlo ligeramente cuando hablamos de eliminar derechos a empleados.

Si es subir escalafones en el Índice de Competitividad Mundial que publica el Foro Económico Mundial (World Economic Forum), pues eso es pura teoría.  Fíjense que Panamá, Costa Rica y Brasil están por debajo de Puerto Rico en el ranking y quien diría que eso se refleja o se traduce en algún beneficio para la Isla.  Mientras esos países crecen su economía  nosotros seguimos en reversa aunque la ‘competitividad’ en ese listado haya mejorado.

Muchos quieren ver a  Puerto Rico en competencia y  en ventaja  con respecto a otras naciones.  Yo no creo que ese enfoque,  ni el  eliminar un puñado de leyes en Puerto Rico (laborales),   haga alguna diferencia. Tal vez bajamos algunos costos eliminando beneficios.   ¿Y qué de esas naciones con  mano de obra cara y escasa que prosperan consistentemente?  Como sostiene Paul Krugman, profesor de Economía de MIT, las naciones  no están en competencias entre sí en la manera que lo hacen las corporaciones que es  arrebatándose porciones de un  mercado común.

Entre empresas dentro de un mercado, la ganancia de uno es a expensas de otro competidor. Esto no opera igual con las naciones.  Un país puede irle bien y no necesariamente es a expensas de otro. Por otra parte, cuando una empresa gasta más que lo que genera y no puede pagar a sus suplidores,  cesa de operar.  Las naciones no operan así; no está claro cuando un país  ‘toca fondo’.

Krugman añade que el bienestar nacional se determina principalmente por la productividad de los distintos sectores; que el concepto de la competitividad de los países es  una idea seductora prometiendo respuestas fáciles a problemas complejos (Competitividad, una Obsesión Peligrosa, Foreign Affairs,  Marzo/Abril 1994).

La dificultad económica por la cual atraviesa Puerto Rico es compleja y no se puede controlar con solo  eliminar unas leyes. Definamos el concepto para estar claro que es lo que se quiere lograr y que  muestren la data  a ver si existe alguna correlación entre la eliminación de los seis puntos antes mencionados y el  beneficio.

Si lo que queremos es bajarle los costos de operar a las empresas pues deberíamos explorar si existen otras alternativas. Como por ejemplo, eliminar tanta burocracia y permisos; o   bajar la electricidad y el costo del agua. ¿Y que tal si el gobierno se pone más eficiente, reduce sus costos operacionales y elimina servicios que no sirven o carecen de utilidad?  Así  podrían reducir el presupuesto y los impuestos que nos consumen.  También pudiéramos abrir la competencia del seguro por accidentes en el empleo,  cuyo monopolio encarece las primas a empresas en Puerto Rico.    También es razonable igualar el pago de horas extra a tiempo y medio para todo el mundo y no solo para las empresas grandes. En cuanto a la licencia por enfermedad, tal vez pudiesen elaborarse restricciones o incluir requisitos más estrictos para evitar abusos por aquellos que se ‘enferman’  los lunes, los viernes o mensualmente.

Si lo que queremos es fomentar que las empresas en Puerto Rico sean más productivas, ¿ qué tiene que ver la ley de periodo probatorio, de despido,  las licencias o el bono?  De qué manera  las empresas  aumentarán su productividad eliminando estas leyes?

Claro,  si vemos a las personas simplemente como  factores de costos y presupuestos  pues debería reducirse el mismo y entonces por simple  aritmética aumentaría algo la productividad; pero no necesariamente pues las personas producen más cuando están motivadas y comprometidas.

La motivación y el compromiso de los recursos humanos   juega un papel muy importante en el rendimiento de una empresa. Lo que se pueda ganar reduciendo beneficios, se puede cancelar con una baja en producción debido a la reducción en el compromiso del empleado. La ausencia de compromiso llevada a un extremo nos lleva a no querer trabajar; un problema crónico en Puerto Rico.  Aquí muchas personas optan por vivir de ayudas.  El empleo entonces tiene que ser fuente de motivación y compromiso para trabajar. Si quedándome en casa y haciendo unos ‘chivitos’ por ahí gano lo mismo que en un trabajo pues para eso me quedo en casa.

Debemos evitar crear leyes que protejan y perpetúen la mediocridad operacional. Cada empresa tiene un deber intrínseco de continuamente innovar, bajar sus costos y aumentar su venta.   También las empresas tienen la responsabilidad de seleccionar, desarrollar, motivar y comprometer a  sus empleados.

Parte de las propuestas de la reforma laboral es bajar la indemnización que las  empresas pagan a los empleados despedidos.  No obstante, cuando la empresa supervisa y disciplina a sus empleados adecuadamente,  no tiene que pagar un solo centavo.    Entonces, lo que tiene que hacer la empresa es supervisar mejor yseguir sus propias reglas de juego.  Más importante aun es que esta ley nada tiene que ver con mejorar  la llamada ‘competitividad’.

Ablandando la  ley de despido fomenta que las empresas sean menos eficientes y diligentes con sus empleados. El mismo concepto aplica al periodo probatorio.  Si la empresa hace un buen trabajo de seleccionar al candidato correcto para el puesto correcto y lo adiestra y supervisa, en seis meses ya debe saber si el empleado paso la prueba.  Claro, si no se le da seguimiento al nuevo recluta, pues no digo seis meses- ni en cien años sabrán el verdadero potencial de esa persona.

Si queremos aumentar la productividad de la empresa, dejemos de ver el empleado como un simple factor de producción.   Estudio tras estudio demuestra que un empleado comprometido con la empresa trabaja más a gusto, rinde mucho más, se ausenta y enferma menos; permanece más tiempo en el empleo, entre otros beneficios que al final redundan en mayores ganancias para la empresa.  Nada de esto tiene que ver con leyes.

Como ha expresado el Profesor Michael Porter de la Universidad de Harvard,  el único concepto significativo de competitividad a nivel nacional es la productividad y es la meta principal de cada nación producir un elevado y cada vez mayor  estándar de vida para sus ciudadanos.  Esto incluye aspirar a salarios mas altos para sus trabajadores;  no reducirlos.

Según Porter, la productividad depende de como se emplea el capital  y la fuerza trabajadora de la nación. Esto requiere que las empresas incesantemente mejoren su calidad, añadan más valor a sus productos y aumenten la eficiencia.  Porter añade que las empresas deben desarrollar las capacidades necesarias para competir en  segmentos cada vez más competitivos donde la productividad es generalmente alta y en industrias completamente nuevas y sofisticadas. Así el estándar de vida de la nación aumentará.

El área de oportunidad no está en eliminar alguna de las leyes de Puerto Rico; los  beneficios de seguridad social vida laboral. Dejen de estar mirando la paja dentro de la leche.  Las empresas tienen mucho trabajo que hacer.  Comiencen a utilizar estrategias probadas y la innovación para comprometer y capacitar  a los empleados y aumentar la productividad del negocio.  Así también el país  mejorará la  llamada “competitividad” de una manera que beneficie a todos.

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Robert A. Fleming es abogado y consultor de negocios.

Robert A. Fleming – who has written posts on BOLETIN LABORAL.


3 Responses to Reforma laboral leyes de Puerto Rico: Del ‘paternalismo’ al proteccionismo

  1. Harold Marrero says:

    Te felicito, es el analisis mas inteligente que he leido en mucho tiempo. Tengo que concidir contigo que un empleado a gusto es un empleado productivo. Mas aún, en la medida en que logras que el empleado se sienta parte y codueño de la empresa se esforzara mas para que su empresa mejore. Es matematica simple, si el empleado ve que por mas que se esfuerza solo la gerencia se beneficia, ¿Para que esforzarse?

    Los gobiernos que son pro empresas, como el nuestro, deberian dar lectura y analisis a este escrito excelente.

    Ah, y tambien esas empresas que tienen a sus empleados 20 o 30 años ganandose solo el salario minimo y sin ningun beneficio marginal.

    Despues se quejan de que la gente en Puerto Rico no busca trabajar. ¿Para que? ¿Para dejar toda tu vida en un trabajo donde ni siquiera se te agradece por estar ahí?

  2. admin says:

    Gracias por tus comentarios Harold. Sobre la ley 80 veo curioso en discusiones de directores de recursos humanos que muchos de ellas/ellos estén públicamente a favor de que se derogue o se reduzcan sus beneficios. Si yo fuera empleado y director de recursos humanos, me gustaría saber que tengo una ley que protege MI empleo y que si me botan injustificadamente tendré alguna compensación en lo que obtengo un nuevo empleo. No es que hay muchos empleos por ahí para escoger y menos cuando llegamos a cierta edad.

  3. Manuel says:

    Se trata de un artículo razonado. La “competividad” de nuestras empresas locales, o la falta de la misma, procede de la ausencia de una política coherente para impulsar el desarrollo del capital local. El historial de los gobiernos es de una preferencia estratégica marcada por atraer inversiones del exterior, como preferible a crear las condiciones locales para el crecimiento de la inversión local productiva. ¿Quién no conoce las historias de horror de las dependencias del gobierno que le extienden fabulosos estímulos, medidos en millones de dólares al año, a las inversiones que provienen de afuera, para que éstas luego abandonen la Isla por la más mínima dificultad? Por otro lado, ¿quién no ha escuchado sobre la frustración de empresarios locales en acceder a una mínima fracción de ese estímulo a sus ideas o planes de negocio, por parte de los burócratas del gobierno de turno? La contraparte de ese desinterés es el juego politiquero con los votantes, al estilo de los Bonos de Navidad. ¿Es ése un verdadero beneficio laboral, o una redirección del capital social hacia el beneficio consumerista de las mega empresas de WalMart, ToysRUs, Sears y JC Penney? Los puertorriqueños tenemos que aprender a hacernos preguntas honestas, y a escuchar a respuestas honestas, aunque no estemos de acuerdo 100% con ellas, como la del licenciado Fleming.

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