Manejando de tardanzas en el trabajo

Hace un tiempo atrás un cliente me comentó que en su trabajo la gente acostumbraba llegar tarde y que esa situación la quería cambiar porque estaba creando problemas operacionales y económicos.  Me preguntó que podía hacer para manejar la situación además de tener escrito un memorando relacionado a las tardanzas.    También me comentó que en su empresa siempre había una razón para justificar las tardanzas.

Yo le comenté al cliente que las personas  que llegan a tiempo tienen y manejan las mismas circunstancias  que las que llegan tarde. Le recomendé que creara la política y reglamento  lo mejor posible y comenzara a ser estricto con ella pero de manera positiva. Solo luego de crear y utilizar métodos positivos intentara los punitivos.

La manera como se hacen las cosas en una empresa  representa su cultura.  Cada empresa tiene su cultura particular.  Ésta  se  desarrolla no a base de un reglamento interno de trabajo si no a base de los valores y prácticas del grupo  que la compone.  Dicho de otra manera, la cultura en una empresa es un reflejo de sus valores; es la conducta aceptada y valorada que comparte el grupo de trabajo.  Pueden existir múltiples culturas en una empresa. En la empresa del cliente existía una conducta cuyos rasgos incluían  laxitud en cuanto a la hora de llegada. Era hora de crear nuevas costumbres.

Soluciones integradas

Si  piensa que el primer paso para atacar la tardanza es mantener una actitud de cero tolerancia, piense otra vez.  Comenzar a dar amonestaciones a diestra y siniestra a base del reglamento interno de trabajo puede ser contraproducente y crear fricción y descontento innecesaria.   Más que echar culpa y diciplinar individualmente debemos mirar hacia la conducta generalizada y comenzar a cambiarla desde una perspectiva amplia.  Antes de repartir warnings puede, a modo de ejemplo,  celebrar  reuniones en grupo o individuales de orientación laboral  para crear consciencia de la situación y de la necesidad de cambiar la costumbre.  También, cada oportunidad que tenga, reconozca los que llegan a tiempo.  Otra estrategia puede ser premiar al empleado que menos tardanzas y ausencias tenga o combinar esto con otra conducta o valores que quiera resaltar consistentemente.  Más adelante según se arraiga el nuevo comportamiento, no otorgue  privilegios o se haga la vista larga con ciertas personas.  Lo peor para solidificar una cultura es permitir excepciones.