Hostigamiento Sexual no tiene que ser necesariamente motivado por deseo sexual

El caso Burns v. Johnson, 829 F.3d 1 (1st Cir. 2016) trata de un supervisor en una oficina federal que al poco tiempo de llegar a la oficina, se acostumbró a rondar por el lugar de trabajo portando un bate en sus brazos  y un cigarro  apagado en su boca.  No fue particularmente simpático con una empleada que llevaba sobre 10 años laborando en la oficina.  Esta se quejó informal y formalmente. Resulta que la dama se sentía incómodo por la manera que el supervisor la miraba y se dirigía a ella;  pensaba además que el individuo utilizaba el bate como mecanismo de intimidación.  Además el supervisor le eliminó funciones de su trabajo reduciendo el mismo a funciones clericales. El caso terminó en el tribunal de distrito; el cual lo desestimó pero  el Tribunal del Primer Circuito en Boston Circuito tuvo una visión distinta.

En su decisión, el Tribunal repasó las modalidades del hostigamiento sexual y puntualizó que la conducta de hostigamiento  no tiene que ser motivada por deseo sexual para considerarse la misma discriminación por sexo.  Al final, la pregunta a determinar es si la persona perjudicada  fue tratada distinta por su sexo; esto independientemente de si el patrono de manera consciente  basó su acción adversa en sexo o si lo hizo inconscientemente por prejuicio o estereotipos.   Según el tribunal- un estereotipo típico es la idea de que los hombres son más adecuados que las mujeres para puestos de importancia o de liderazgo en el lugar de trabajo.

Si desea leer más del caso,  acceda al artículo “Hostigamiento sexual puede darse inconscientemente.

Si le interesa leer más del tema del hostigamiento en el trabajo, examine el artículo Leyes que regulan el acoso en el trabajo“.

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