Nalgada Provoca Despido

El caso Luis Rosa v ASEM, 2015 DTSP 19, involucra un empleado que demandó a la Administración de Servicios Médicos de Puerto Rico (ASEM) porque fue despido bajo la política de hostigamiento sexual. Aunque se da en el contexto del empleo público, la opinión impacta todos los lugares de trabajo y valida aquellas políticas y acciones disciplinarias de ‘cero tolerancia’. Finalmente, con tres tribunales opinando distinto, el caso despliega una vez más los riesgos inherentes de los pleitos judiciales.

El incidente ocurre cuando la empleada se encontraba en su área de trabajo despachando (de pie y doblada) cuando su supervisor le dio “una nalgada sonada en la cadera”. Inmediatamente la señora “le expresó su indignación al [supervisor] y le manifestó que le había faltado el respeto y lacerado su dignidad como mujer”.   Esta conducta fue presenciada por compañeros de trabajo y clientes. La afectada comenzó a llorar y abandonó su área de trabajo para tranquilizarse y luego solicitó autorización para retirarse temprano de su turno de trabajo. Varios días más tarde ella presentó una querella contra su supervisor.

Luego de varios procesos administrativos ASEM despidió al supervisor. Este a su vez apeló ante un oficial examinador pero la decisión fue confirmada. Durante la vista ante el oficial, el supervisor indicó como defensa que solamente le había dado una palmada en la cadera y que la misma había durado menos de un segundo.  El oficial examinador entendió que el hecho que no hubiera un patrón de acciones, no privaba a la Administración que aplicara medidas disciplinarias pues un solo acto era suficiente.

Inconforme el supervisor acudió al Tribunal Apelativo el cual entendió que el oficial examinador había abusado de su discreción al confirmar de manera arbitraria la decisión de despido del Director Ejecutivo. El Apelativo revocó al oficial resolviendo que el asunto era un incidente aislado insuficiente para que la conducta pudiera catalogarse como hostigamiento sexual en su modalidad de ambiente hostil.

Resulta que aunque este era un caso de despido por violar las normas de la organización, el Apelativo lo analizó como si fuera una reclamación de hostigamiento sexual bajo la Ley 17- 1998 (29 LPRA sec. 155 et seq.,) y resolvió que ASEM no había probado que la conducta del supervisor fuera hostigamiento sexual.

El Tribunal Supremo revocó la decisión del Apelativo. El Supremo entendió que el análisis correcto era: (1) determinar si ASEM había despedido al supervisor conforme a derecho- esto mandaba examinar si se le había dado al supervisor el debido proceso de ley (que a diferencia de los empleados privados, los empleados públicos tienen); y (2) evaluar la razonabilidad de las políticas que usó ASEM para despedirlo y así considerar si el despido era arbitrario o caprichoso.

El Tribunal Supremo deja establecida las siguientes normas que son de aplicación a la empresa privada y pública:

  • La Ley 17le impone a todo patrono el deber de realizar actos afirmativos para desalentar el hostigamiento sexual en el ámbito laboral y promover activamente una política de prevención”.
  • En este ejercicio, la Ley 17, no impide que un patrono opte por limitarse “a las guías mínimas enumeradas en la Ley o que elija ser más riguroso y proactivo en la adopción de medidas razonables para combatir efectivamente el hostigamiento sexual en su taller de trabajo”.
  • La Ley 17 “no le impone al patrono la obligación de probar un caso prima facie de hostigamiento sexual contra su empleado para poder despedirlo como sanción” por incumplir con las normas de hostigamiento.
  • “El acto de propiciarle una nalgada no consentida a una colega durante horas laborales es grave por sí solo”.
  • “El hecho de que ese acercamiento sexual provino de un superior hacia una empleada de menor jerarquía institucional es aún más grave y sin duda justifica la sanción máxima impuesta por la ASEM”.
  • “En solo un segundo la dignidad de esta mujer trabajadora fue lacerada por la misma persona que estaba obligada de velar porque los espacios laborales de la ASEM estuvieran libres de hostigamiento sexual”.
  • En lugar de garantizarles a sus empleados un ambiente laboral digno, el supervisor “utilizó su poder para -en un solo segundo- menguar la dignidad de la señora Cruz y desvalorizar su posición como mujer trabajadora”.
  • El que una “trabajadora haya sido víctima de conducta tan vil como la ocurrida en este caso es lamentable y francamente es vergonzoso que para convalidar el despido de un hostigador sexual de esta índole la ASEM se haya visto obligada a llegar hasta el Tribunal Supremo de Puerto Rico.”

Reglas que disponen despidos por una primera falta en asuntos de hostigamiento sexual han sido anteriormente discutidas y validadas por el Tribunal Supremo. Véase, Delgado Zayas v. Hospital Interamericano de Medicina Avanzada, 94 TSPR 56 (cocinero fue despedido por haber en una ocasión invitado a su supervisora a un festival y en otra le impidió la entrada al baño y le pidió nuevamente que saliera con él. No hubo contacto físico).

Uno de los riesgos legales para una empresa cuando despide a un empleado es que un tribunal determine como irrazonable o arbitraria la norma disciplinaria aplicada.   El hecho que el manual de la empresa diga que ‘tal’ falta conlleva el despido no necesariamente implica que dicha sanción será validada por un tribunal. Con esta opinión, el Supremo continúa validando la aplicación de políticas rigurosas contra el hostigamiento sexual aunque lleven el despido por una primera falta.

 

 

2 thoughts on “Nalgada Provoca Despido

  1. Lucy Ann

    Gracias por el artículo, es lamentable que esta conducta se dio por un Supervisor y que al día de hoy situaciones así se den en el ámbito laboral, a pesar del gran movimiento que existe en contra del hostigamiento sexual en el área de trabajo y de las leyes que existen para erradicar estas conductas, con esto nos damos cuenta que todavía hay mucho que trabajar en este tema.

  2. Pablo A. Hernandez

    Saludos, para que queremos un Apelativo que piense tan machista? Horrible, soy dueño de negocio y al empezar a leer, mi pensamiento fue rapidamente despido. Como un tribunal puede pensar que eso no es nada. Gracias por sus escritos, soy su ferviente lector.

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