Gánese al empleado que supervisa: Siete pasos

 

Uno de los mayores retos para hombres y mujeres durante  su formación profesional es ejercer la actividad empresarial de supervisar a otra persona. Mientras más oportunidades de asenso se le brindan en el trabajo a las personas, más críticas se tornan sus competencias laborales; esas destrezas y actividades de relacionarse y  dirigir.  Cuando las competencias son débiles, el supervisado termina ejerciendo el control sobre su supervisor pasivo.

Si eres una supervisora, tus actividades productivas se someterán a evaluación por dos bandos.  Por un lado, la empresa asume que tú tienes el control en tu área de trabajo y  te responsabilizará personalmente por los resultados del personal que supervisas. Si ese resultado no es favorable te expones a ser penalizada y perjudicar tu carrera o ascenso.  Los efectos pueden ser irreversibles.

Por otro lado, las personas a quien supervisas esperan que tú tomes el control. De lo contrario ellos llenarán ese vacío haciendo las cosas a su manera.  Te expones a que tu personal cuestione tus decisiones,   y autoridad; o que  ignoren tus directrices y con esto afecten las actividades productivas del grupo y los individuos que los componen. Estudios demuestran que el grado de desarrollo y cambio de personas en el trabajo está  directamente  vinculado a la estilos personales de sus propios gestores.

No puedes dejar a la suerte tu educación en el área de administración del capital intelectual de la empresa.  Tu formación profesional está en juego. Hay cientos de libros sobre este tema.  Mientras tanto,  te presento a continuación algunas ideas y actividades para encaminarte mejor como jefe de grupo.

  • Examina tu actitud hacia las personas en el trabajo.   En el libro de Douglas McGregor, The Human Side of Enterprise, el autor propone que hay dos tipos de gerentes – aquellos que creen que los trabajadores son principalmente motivados por dinero, son vagos, no cooperan y tiene pobres hábitos y lo que piensan que sus subordinados tienen una actitud positiva,  son cooperadores y trabajan duro.  Si perteneces al primer bando, empieza por cuestionar que tan real es esa creencia y que tanto apoya tu trabajo como jefe.  Somos lo que pensamos y si pensamos que los trabajadores son vagos, jamas vamos a lograr progreso real. Desecha aquellas creencias que no aportan a tu desarrollo.
  • estilo de comportamiento a ver si apoya tu gestión como líder.  Que tipo de persona eres? Pasiva? ¿Analítica? ¿Controladora? ¿Apoyo?
  • Da crédito a quien crédito merece. Siempre hay razón para dar gracias y reconocer a un empleado por su trabajo, aunque sean pequeños gestos.   En vez de señalar los errores, contempla señalarle las cosas que hace bien para que haga más de ellas.
  • Critica en privado y elogia en público.  Parte de dar crédito es elogiar la persona  en público cuando corresponde.  Por otra parte, a  nadie le gusta que le llamen la atención frente a otros y eso crea resentimiento innecesario.
  • Demuestra seguridad propia aunque no la tengas.  Si quieres inspirar persuadir a otros necesitas proyectar seguridad. Evita titubear o postergar decisiones. La seguridad es un estado mental y tú controlas tus pensamientos y sentimientos que los acompañan.  Cuando escoges ser una persona segura, lo estás siendo en ese momento. Piensa en un líder con quien hayas  trabajado y piensa que cosas hacia esta persona y que cualidades tenían que tu lo admirabas como líder.
  • Cultiva un ambiente y espacio de confianza. Se autentico. Por más seguro que luzcas, jamás  te creerán infalible. Tratar de lucir bien siempre solo energiza la desconfianza; el problema mayor entre el empleado y su supervisor.  Enseña tu lado humano; que sepan que cometes errores. Se más vulnerable y accesible eso promueve apertura y confianza entre el grupo de trabajo.
  • Asume  tu responsabilidad. En vez de culpar a tus empleados, recuerda que eres el jefe de la actividad empresarial asignada. Protege el grupo y ellos te lo agradecerán. Reconoce que donde y como estamos hoy en día es en gran medida el resultado de nuestras elecciones pasadas.  Somos lo que somos por nuestra conducta y decisiones. Como líder tienes que asumir los resultados del equipo que supervisas.  Recuerda que la actitud del grupo es un reflejo de su liderazgo.
  • Demuestra sensibilidad por el bienestar de las personas dentro  y fuera de la empresa. Más allá de su nombre conoce a las personas que supervisas. Protege a tu gente de otros jefes inescrupulosos y de crítica infundada de compañeros; reduce los riesgos del trabajo.

El cambio no es algo que simplemente sucede – es conducido y existe una relación directa entre CÓMO un administrador conduce su gente y el cambio que logra. Está en ti lograr la educación necesaria  para comenzar a impulsar  cambio que te beneficien a ti, tu gente y la empresa

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