Contratos de empleo son armas de tres filos

firma contrato-Muchos empleados en puestos directivos aceptan trabajo sin contratos de empleo por escrito; a veces descansando simplemente en promesas verbales. Otros aceptan empleos basados en contratos leoninos. Si ese es su caso, considere- en vez de aceptar lo que le dan- la posibilidad de negociar.

El momento donde un empleado tendrá el mayor apalancamiento en la relación de trabajo con su empresa es cuando negocia los términos de su contratación. El candidato a empleo debe aprovechar al máximo este evento, particularmente si la persona está renunciando a un trabajo. No es extraño que un empleado deje un trabajo de muchos años para irse a otro en donde es despedido al poco tiempo. Tomándose el tiempo para negociar un contrato de empleo con algunas cláusulas favorables, el efecto de una terminación futura puede minimizarse.

LOS CONTRATOS DE EMPLEO EN PUERTO RICO PUEDEN SER VERBALES O POR ESCRITO PERO EL HECHO QUE SEA POR ESCRITO NO NECESARIAMENTE ES POSITIVO PARA LA PERSONA. 

En Puerto Rico, el contrato de empleo puede ser verbal, pero de esos contratos no estamos hablando. Obtener un contrato de empleo por escrito es su oportunidad de incluir cláusulas favorables que le garanticen ciertas prestaciones, condiciones y privilegios que de otra forma se dejarían a la exclusiva discreción del empleador.  Las clausulas pueden comprender asuntos relacionados a términos probatorios, términos de empleo, salarios, bonos, beneficios, responsabilidades, funciones, relaciones de supervisión y supervisado, razones para terminación, métodos de terminación, compensación por terminación, etc.

Pasa lo contrario con las empresas grandes como las que se cotizan en la bolsa. Estas tienen como proceso establecido emplear personas con contratos escritos; pero estos generalmente no son favorables a los empleados pues los cargan con muchísimas clausulas restrictivas que obligan a la persona incluso luego de terminarse el empleo. En la euforia por aceptar el nuevo trabajo, el candidato le resta importancia a estas cláusulas o las ven un mal necesario. No buscan asesoramiento legal o cuando lo buscan es muy tarde; generalmente siendo cuando la persona ya no está empleada.

Sea el caso que su oferta no viene con contrato escrito o la oferta contiene un contrato cargado en su contra, no se dé por vencido en capitalizar el momento y la oportunidad de cambiar las cosas un poco más a su favor. No lo sabrá si no lo plantea al reclutador. Más aún, el hecho que una empresa no esté dispuesta a negociar es una bandera roja que debe alertarle en cuanto a qué atenerse con su nuevo patrono.

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