Reducir beneficios laborales es anti-competitivo

Para aquellos que insisten en propiciar la reducción de beneficios a los empleados en Puerto Rico para ‘dique’ mejorar la competitividad, les refiero al recién creado sitio web de la Universidad de Harvard- Forum Competitiveness.  Este foro se creó para discutir el tema de la competitividad.

Es importante señalar que bajo la definición de un lugar competitivo se excluye aquellos que logran dicha ‘competitividad’  desmejorando los estándares de vida como mejores salarios más bajos.  Este punto lo presenta  Michael E. Porter indicando que :

Los Estados Unidos son un lugar competitivo en la medida en que las empresas que operan en los EE.UU. son capaces de competir con éxito en la economía mundial, mientras  apoyan un creciente  nivel de vida para los estadounidenses. Cambios en los EE.UU. que ayudan a las empresas competir pero socavan los niveles de vida, tales como salarios más bajos o un dólar más barato, no incrementar la competitividad de EE.UU. según nuestra definición”.

De manera que de acuerdo al Prof. Porter  la actividad de reducir beneficios- que es lo que  algunos sectores en Puerto Rico insisten incesantemente lograr-  es una acción contraria a la competitividad.   En vez de penalizar a la fuerza productora, busquemos maneras de capacitar, potenciar y motivarla para así aumentar la productividad. Según Porter, “si una nación es competitiva depende en su productividad a largo plazo, es decir, el valor de los bienes y servicios producidos por unidad de capital humano, y los recursos naturales”.

Desde el punto de vista empresarial, los beneficios de  reducir costos sub-contratando en aquellos lugares donde  la manufactura y la nómina  resultan mucho más barata no deben exagerarse.  Un reciente artículo  en la revista Working Knowledge de la Universidad de Harvard, (‘Kodak Una Parabola de competitividad Americana’ )  reseña que las empresas que impulsan dicha practica de manera desenfrenada corren el riesgo de transferir inadvertidamente sus competencias, capacidades técnicas e ímpetu de innovación  fuera de su ámbito operacional.  Así mismo pueden privarse de nuevas oportunidades de crecimiento pues cesan de dominar la tecnología que sub-contrataron en un principio.    Esta situación puede afectar toda una industria y se trae el ejemplo de Eastman Kodak, empresa que luego de 120 años  de historia y haber desarrollado la primera cámara digital radicó quiebra.

Esto me trae a un punto y aparte.  Si vamos a insistir en vender a Puerto Rico como el lugar donde la manufactura y mano de obra es mas barata, pues entonces aprovechemos la situación para ir más allá de generar empleos y actividad económica enfocándonos en desarrollar competencias tecnológicas que puedan traer crecimiento sostenido.  Esa es una de las  recomendaciones del autor- que el gobierno apoye la investigación científica y colabore con el mundo académico y empresarial; que el gobierno elabore un plan estratégico a largo plazo enfocado en el desarrollo de estas capacidades y como habrán de rendir fruto; tal vez atendiendo muchos de los retos actuales como las enfermedades mortales y la dependencia al petroleo.  Claro la idea es que estas iniciativas- como el tema de la biotecnología- traigan conocimiento que pueda echar raíces y se desarrolle en la isla; ello  independientemente del  eterno vaivén  de las  multinacional que llegan y se van.

 

 

 

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