Becados son empleados de Universidad dice Junta Nacional Relaciones Trabajo

NWUn Director Regional de la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo de Estados Unidos (Junta) emitió una muy controversial decisión sobre estudiantes universitarios con becas atléticas en la Universidad de Northwestern en Illinois De sostenerse la decisión se trastocará el modelo económico actual que opera en las universidades que ofrecen becas atléticas incluyendo en Puerto Rico. La Junta, determinó que atletas becados eran esencialmente ‘empleados’ y sus becas ‘salarios’ para efectos de la Ley de Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRA, por sus siglas en Ingles). El caso está en apelación.

La Junta es la agencia federal que desde 1935 poner en vigor a la NLRA. Esta ley gobierna las relaciones entre las empresas, los sindicatos, y trabajadores. La agencia tiene dos funciones principales: 1) llevar a cabo elecciones de voto secreto para determinar si los empleados desean o no desean ser representados por un sindicato; e 2) investigar y dar remedio a prácticas ilícitas que son cometidas por empresas y sindicatos.

En el caso de Northwestern la controversía giraba en cuanto a si bajo la NLRA, los atletas eran considerados como “empleados” de la Universidad. Bajo la NLRA, no todos los empleados tienen derecho a ser representados por un sindicato. Están excluidos por ejemplo aquellos empleados en: el gobierno (en Puerto Rico empleados públicos tienen otras leyes que les aplican), labranza’, servicio doméstico, supervisores, empleado por otras personas que no son considerados patronos bajo la ley.

La Junta decidió que los atletas eran empleados bajo la NLRA. Por lo tanto tenían derecho a decidir mediante voto si querían a una unión para que los representase. La Junta concluyó que la relación entre la gran mayoría de los jugadores de football (85 de un total de 112) y la universidad era principalmente una económica mediante la cual la institución controlaba y dirigía las actividades cotidiana de los atletas, compensándoles con las becas (matricula, libros alojamiento y comida); un valor equivalente a $61,000 por año académico.

La Junta tiene un punto, el programa de football es un negocio que el pasado año fiscal le representó a Northwestern 30 millones en ingresos y una ganancia neta de casi 9 millones. Las personas que mueven el programa (atletas, entrenadores y personal administrativo) son compensados de una forma u otra. La Universidad difiere argumentando que la relación con los atletas es una primordialmente educacional (97% de los jugadores se gradúan); que los individuos no son reclutados para prestar servicios de atletas dado que el criterio inicial se enfoca en determinar si el prospecto reúne los estándares académicos de la Universidad; y en todo caso si fuesen considerados ‘empleados’ serían temporeros sin expectativa de empleo a largo plazo y por lo tanto no tendrían derecho a negociar colectivamente.

La Universidad argumentó si éxito el precedente de Brown University, 342 NLRB 483 (2004). En ese caso los asistentes de profesores de la Universidad de Brown no lograron que la Junta los considerara empleados para propósitos de negociar colectivamente porque la relación con la universidad era principalmente educacional. Según la Unión, el caso Brown se puede distinguir pues a diferencia de los asistentes de profesores, donde enseñar era parte de su programa académico, en Northwestern las funciones atléticas no lo son.

Por su parte los jugadores que impulsan este proceso ven la posibilidad de que a través de la negociación adquieran ciertos beneficios que han adelantado desean obtener- garantía de cubierta para gastos médicos relacionado a los deportes para atletas actuales y pasados; compensación por endosos deportivos, y un fondo general para ayudar a antiguos jugadores terminar sus carreras y aumentar las becas atléticas. Hay atletas que no entienden las implicaciones de traer un sindicato y otros que abiertamente se oponen.

Ya la Junta ordenó que se celebrara el 25 de abril una elección entre los ‘empleados’ elegibles para determinar mediante votación, si deseaban ser representados por una unión; en este caso la College Athlete Players Association (CAPA). Veremos si la apelación prospera o se sigue con el proceso de elecciones.

Esta decisión de considerar atletas universitarios como empleados- si se sostiene en apelación-pudiera tener implicaciones en otras áreas de la Universidad, principalmente en cuanto a otros estudiantes becados no necesariamente por actividades deportivas; y si son considerados empleados para algunas leyes, que pasa con las otras?

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