Abogada señalada erróneamente como hostigadora sexual gana demanda difamación contra supuesta hostigada y la prensa

La realidad de la justiciaMediante una contundente opinión del Juez Feliberti del 3 de julio de 2013,  el Tribunal Supremo de Puerto Rico confirmó una sentencia donde se le impuso  a medios de prensa  y a una empleada del Departamento de Justicia al pago de $350,000.00. El caso se origina de alegaciones de hostigamiento sexual en el trabajo.

Imagínese si usted es la directora de una división y una empleada que es trasladada alega que el traslado se debe en parte a que usted la hostigaba sexualmente.  Luego la empleada inicia una querella en su contra, habla con un reportero del Vocero y el periódico termina publicando 43 artículos sobre el incidente.  Usted se convierte en la burla y la ‘hazme reír’ de todos en el trabajo y en su comunidad.  Así fue en síntesis  cómo empezó en el 1992 el caso Iris Melendez Vega v El Vocero de Puerto Rico, Inc., Caribe International News Corp, Gaspar Roca, José Purcell y Otros, 2013 TSPR 81.

La Lcda. Melendez trabajaba en un puesto de fiscal y  supervisora en el Departamento de Justicia.  Su secretaria fue la que la señaló como hostigadora. Resulta que la subsiguiente investigación de la querella de hostigamiento sexual por el Departamento de Justicia, “la cual contó con más de veintidós (22) declaraciones juradas, exoneró a la licenciada Meléndez y concluyó que los incidentes de hostigamiento sexual imputados por la señora Marrero nunca ocurrieron”.  Ya para ello el daño estaba hecho.

La Lcda.  Meléndez  “demando a la señora (Martha) Marrero, al reportero Purcell, a Caribbean International News Corp., El Vocero de Puerto Rico, Inc. y el Sr. Gaspar Roca, entonces Presidente y Director del diario”. Posteriormente se enmendó la demanda para incluir al abogado de Marrero  por éste enviar varias comunicaciones alegadamente difamatorias al entonces Secretario de Justicia.

La licenciada Meléndez alegó en su “Demanda que lo diseminado era falso y que todos los demandados lo publicaron a sabiendas de su falsedad o con grave menosprecio de si era falso o no, causándole daños a su reputación y graves angustias mentales”.  La señora Marrero, la prensa y su abogado sostenían que lo publicado por ellos era cierto. La prensa argumentó, en la alternativa, que aunque no fuera cierto no había malicia real porque su fuente principal era la señora Marrero, quien merecía entera credibilidad. El abogado alegaba que lo expresado por él era privilegiado por ser expresiones hechas durante un procedimiento autorizado por ley.

Luego de 91 días de juicio el Tribunal determinó que la señora Marrero había mentido acerca de las imputaciones de hostigamiento sexual y que había publicado (a las diferentes personas con quien discutió los hechos) sus imputaciones de hostigamiento sexual  a sabiendas de su falsedad.  El tribunal,  declaró con Lugar “la Demanda contra todos los demandados por estos haber obrado con malicia real al difundir las falsas alegaciones de hostigamiento sexual. Les ordenó el pago de daños ascendentes a un millón ochocientos quince mil dólares ($1,815,000.00) por angustias mentales y daños a la reputación de la licenciada Meléndez, más cien mil dólares ($100,000.00) en concepto de honorarios de abogado por temeridad, con intereses legales sobre ambas cuantías al cinco por ciento (5%) desde la fecha de la presentación de la Demanda hasta la fecha en que se dictó la Sentencia”.

Todos los demandados apelaron la sentencia pero el Apelativo la confirmó. Sin embargo, “revocó la determinación de responsabilidad civil en cuanto al abogado  por dos (2) razones: (1) sus comunicaciones no cumplían con el requisito de referencia específica a la licenciada Meléndez y (2) el letrado estaba cobijado por el privilegio de comunicaciones hechas en el curso de un procedimiento autorizado en ley”.

El Supremo confirmó al Apelativo en parte y desestimó la reclamación contra el abogado. Sobre el caso del abogado lo discuto en otra ocasión pero al final no se encontró responsable por difamación.  Aun así es una voz de alerta a aquellos que pasan mucho tiempo con la prensa.

El estándar legal para probar difamación contra un figura pública es mayor que para una persona privada.  Como fiscal, la Lcda.  Meléndez se consideró como figura pública.  Bajo este estándar, ella tenía  que probar, “mediante prueba directa o circunstancial, que la expresión difamatoria es falsa, se publicó a sabiendas de que era falsa o con grave menosprecio de si era falsa o no, es decir, con malicia real, y que dicha publicación le causó daños reales”. Es necesario además  que “la expresión se refiera a la persona del demandante de modo particular, criterio conocido en el Derecho Común como ―of and concerning the plaintiff”.  Finalmente  “[l]a figura pública tiene que probar malicia real de manera clara, robusta y convincente” establecida con hechos específicos”.  En este caso el Supremo de Puerto Rico  confirma por primera vez que un funcionario público logra establecer a difamación.

Con relación al Vocero, el Supremo  resolvió que : “la licenciada Meléndez probó clara y convincentemente que la prensa actuó con un grave menosprecio de si la información publicada en cuanto a su persona era o no falsa. Ello no sólo en cuanto al primer artículo, sino a través del tiempo que se prolongó la serie aquí reclamada”

El Supremo redujo las cuantías de 1,815,000 a $350,000 reduciendo dramáticamente las partidas por angustias mentales y daños a la reputación y eliminando la otorgada por temeridad.  No estoy claro que ello se justifique.

Me parece que la determinación inicial de daños no era irrazonable.  Una buena reputación es un esfuerzo de años y ser despojada de ella por capricho o malicia de otra persona vale mucho más que   $250,000.00.    Más baja fue la apreciación de angustias mentales por la cantidad de $100,000; parte del problema fue que no trajo prueba pericial sobre este aspecto.

Los tribunales continuamente otorgan cientos de miles de dólares a victimas de hostigamiento sexual.  De igual forma si un tribunal entiende que una persona es maliciosamente difamada y acusada de ser un hostigador no puede escatimar en la concesión de daños.

Al final creo que este caso es una victoria para funcionarios públicos y privados,  honestos y trabajadores que son victimas de chismes y ‘reportajes’  infundados y maliciosos que de tanto se nutre esta sociedad.

2 thoughts on “Abogada señalada erróneamente como hostigadora sexual gana demanda difamación contra supuesta hostigada y la prensa

  1. Rafael Estrella Lopez

    Me parece importante esta decision del Tribunal Supremo para desalentar aquellas personas que quieren beneficiarse a costa de la integridad de otra persona. Estoy de acuerdo con su apreciacion de que la reduccion en la demanda
    fue injusta.

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